Por: Dr. Hernán Cuti Gutiérrez – Director del CEPUNT
La enseñanza de la matemática suele arrastrar una idea equivocada: que se trata solo de números y fórmulas difíciles. Sin embargo, desde la experiencia formativa del Centro de Estudios Preuniversitarios de la Universidad Nacional de Trujillo – CEPUNT, el curso de Matemática I —Aritmética y Álgebra— demuestra que aprender matemática es, en esencia, aprender a pensar. En un contexto donde los jóvenes se preparan para dar el salto a la educación superior, esta asignatura se convierte en una clave base para desarrollar orden mental, criterio y seguridad al momento de enfrentar problemas.
A lo largo de 16 semanas, los estudiantes no solo repasan contenidos, sino que construyen una forma de razonar. Desde los fundamentos del sistema numérico hasta el análisis de funciones, pasando por temas como porcentajes, estadísticas o ecuaciones, el curso propone un recorrido progresivo que conecta la teoría con situaciones reales. Así, la matemática deja de ser abstracta y se vuelve cercana, útil y comprensible, incluso para quienes inicialmente sienten distancia con ella.
Este enfoque cobra mayor relevancia si se considera el perfil del estudiante que busca ingresar a la Universidad Nacional de Trujillo: jóvenes que necesitan no solo conocimientos, sino también habilidades para analizar, cuestionar y tomar decisiones. En ese sentido, Matemática no se limita a prepararse para un examen de ingreso, sino que fortalece competencias que acompañarán al estudiante en su vida universitaria y profesional, especialmente en áreas como ciencias, ingeniería o economía.
Por ello, más que un curso obligatorio, Matemática represento una oportunidad formativa integral. Apostar por una enseñanza que prioriza el pensamiento lógico, el análisis crítico y la aplicación práctica es apostar por una educación con sentido. Porque al final, comprender la matemática no es solo resolver ejercicios, sino desarrollar una herramienta que permita entender mejor el mundo y tomar decisiones con mayor claridad.
Hoy, este enfoque se presenta como una propuesta renovada dentro del CEPUNT, pensada para responder a las exigencias actuales de la educación preuniversitaria. En tiempos donde la información abunda, pero el análisis escasea, formar estudiantes que sepan interpretar, cuestionar y aplicar el conocimiento es una necesidad urgente. Matemática I, en ese sentido, no es solo un curso más: es una apuesta por una formación más consciente, más estratégica y más humana.
Quizás el reto está también en cómo comunicarlo. Mostrar la matemática como una aliada —y no como un obstáculo— puede marcar la diferencia en la motivación de los estudiantes. Presentarla como una experiencia que fortalece la mente, abre oportunidades y acerca al futuro profesional puede convertir este “nuevo producto académico” en una verdadera oportunidad de crecimiento. Porque cuando el aprendizaje se conecta con el propósito, deja de ser una obligación y se transforma en una decisión.

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